Consecuencias del tabaquismo en el embarazo

Fumar en el embarazo Foto: Getty Images / Starmedia Networks México S.A. de C.V.
Fumar en el embarazo
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Ciudad de México (México). El humo de tabaco inhalado por la madre ocasiona en su futuro hijo daños como incremento en frecuencia cardiaca, disminución en la oxigenación de la sangre y también en el flujo de sangre placentario, así como bajo peso y talla al nacer, entre otros.

La evidencia científica es concluyente sobre los múltiples efectos que el fumar ocasiona en la salud de los fumadores y de las personas que conviven en ambientes donde el humo de tabaco está presente. De igual forma, en diversa literatura científica se ha señalado el efecto que la inhalación del tabaco, por parte de la mujer embarazada, tiene en el producto, al aumentar de manera inmediata la frecuencia cardiaca del feto.

Este hecho sucede debido a que la mayoría de los constituyentes del humo del tabaco atraviesan la placenta y los niveles de algunos de los componentes del tabaco en la sangre de la madre tienden a nivelarse con los del feto. Esto es aún más grave debido a que el metabolismo y la eliminación son más lentos en el feto que en la madre, y ello causa la acumulación de sustancias nocivas.

Los Componentes del Tabaco y su Agresión al Feto

De los componentes del tabaco (más de cuatro mil sustancias), los más estudiados en cuanto a su agresión sobre el feto son:

Nicotina. Se distribuye a través de la circulación fetal e impacta en órganos tales como el cerebro, el corazón y las glándulas suprarrenales; explicaría los niveles aumentados de catecolaminas (sustancias capaces de aumentar la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno) encontradas en el líquido amniótico.

Monóxido de Carbono. Éste es un gas presente en la combustión incompleta del tabaco que atraviesa la barrera placentaria y se une a la hemoglobina fetal (proteína esencial del glóbulo rojo que se encarga del transporte del oxígeno hacia los tejidos). El resultado es la “carboxihemoglobina”, que conlleva una disminución de la oxigenación de la sangre y tejidos del feto (hipoxia crónica).

Ácido Cianhídrico. Presente normalmente en escasa cantidad en el organismo, se incrementa en las madres fumadoras y consecuentemente en el feto. Esto produce una reducción de vitamina B12 (hipovitaminosis), que es la encargada de metabolizar el cianhídrico.

Cadmio. Por cada cigarrillo fumado se agrega aproximadamente 1 microgramo de cadmio al organismo; este exceso parece disminuir el transporte de zinc a través de la placenta y su disponibilidad para el embrión. Es importante remarcar que el zinc es necesario para la síntesis de aproximadamente 200 enzimas, algunas de las cuales son indispensables para el crecimiento y el desarrollo fetal. Ello puede explicar el bajo peso y talla que tienen los bebés de madres fumadoras al nacer.

Benzopirenos y Nitrosaminas. Son algunas de las sustancias cancerígenas contenidas en el humo del tabaco. Existen aproximadamente 480 en total, las cuales atraviesan la barrera placentaria. Es sabido que el feto es más sensible que el adulto a estas sustancias, por lo que cabría preguntarse entonces cuál es el riesgo cancerígeno para el feto. Estudios en animales de experimentación, muestran que el riesgo de cáncer en los descendientes de aquellos expuestos al humo del tabaco está aumentado.

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La respuesta del feto a la agresión del cigarro

Con cada cigarrillo fumado por la madre se da una respuesta inmediata en el organismo del feto. Estas respuestas se evidencian sobre todo a nivel del aparato cardiovascular y respiratorio.

Aparato cardiovascular. Después de algunos minutos de haber fumado un cigarrillo, la frecuencia cardíaca en el feto se incrementa en un 15%, lo cual persiste durante 25 minutos aproximadamente. Se produce además un aumento en la fuerza de contracción del músculo cardíaco y una disminución del flujo de sangre placentario.

Aparato respiratorio. A nivel pulmonar puede observarse un aumento en la frecuencia de movimientos respiratorios durante una hora aproximadamente, después de 5 minutos de haber fumado la madre. Por otro lado ha sido observado que la cantidad de movimientos fetales disminuye después de que la madre ha fumado de manera significativa durante 60 a 90 minutos, muy probablemente debido a la falta de oxígeno en la sangre fetal. Este hecho repetido con cada cigarrillo puede dar origen a un fenómeno de lasitud (debilitamiento) fetal.

La respuesta del feto a la agresión del cigarro

Con cada cigarrillo fumado por la madre se da una respuesta inmediata en el organismo del feto. Estas respuestas se evidencian sobre todo a nivel del aparato cardiovascular y respiratorio.

Aparato cardiovascular. Después de algunos minutos de haber fumado un cigarrillo, la frecuencia cardíaca en el feto se incrementa en un 15%, lo cual persiste durante 25 minutos aproximadamente. Se produce además un aumento en la fuerza de contracción del músculo cardíaco y una disminución del flujo de sangre placentario.

Aparato respiratorio. A nivel pulmonar puede observarse un aumento en la frecuencia de movimientos respiratorios durante una hora aproximadamente, después de 5 minutos de haber fumado la madre. Por otro lado ha sido observado que la cantidad de movimientos fetales disminuye después de que la madre ha fumado de manera significativa durante 60 a 90 minutos, muy probablemente debido a la falta de oxígeno en la sangre fetal. Este hecho repetido con cada cigarrillo puede dar origen a un fenómeno de lasitud (debilitamiento) fetal.

Consecuencias directas en el feto

Reducción de peso. La consecuencia más conocida y mejor documentada es la reducción del peso del niño al nacer. Las madres fumadoras tienen dos veces más niños que pesan menos de dos mil 500 gramos que las madres no fumadoras. El tabaquismo parece ser el responsable de aproximadamente 30% de niños con bajo peso al nacer y sería un determinante más importante que el peso de la madre, la estatura de ésta y/o las condiciones socioeconómicas.

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Disminución de la masa corporal. La magnitud del déficit ponderal (de la masa corporal) se correlaciona con la cantidad diaria de cigarrillos fumados por la madre. Esta disminución puede ir desde una reducción de 70 a 400 gramos. Un dato importante es que la reducción ponderal es consecuencia de un descenso en la masa muscular, más que en la grasa del feto, y se asocia a una disminución de la talla del niño, de su diámetro torácico y del perímetro craneano. El mecanismo por el cual el tabaquismo reduce el peso del feto no es bien conocido pero podría estar asociado a la malnutrición, a la disminución del flujo sanguíneo placentario, al déficit en zinc, deficiencia de vitamina B12, entre otros probables factores.

Reducción de peso. La consecuencia más conocida y mejor documentada es la reducción del peso del niño al nacer. Las madres fumadoras tienen dos veces más niños que pesan menos de dos mil 500 gramos que las madres no fumadoras. El tabaquismo parece ser el responsable de aproximadamente 30% de niños con bajo peso al nacer y sería un determinante más importante que el peso de la madre, la estatura de ésta y/o las condiciones socioeconómicas.

Disminución de la masa corporal. La magnitud del déficit ponderal (de la masa corporal) se correlaciona con la cantidad diaria de cigarrillos fumados por la madre. Esta disminución puede ir desde una reducción de 70 a 400 gramos. Un dato importante es que la reducción ponderal es consecuencia de un descenso en la masa muscular, más que en la grasa del feto, y se asocia a una disminución de la talla del niño, de su diámetro torácico y del perímetro craneano.

El mecanismo por el cual el tabaquismo reduce el peso del feto no es bien conocido pero podría estar asociado a la malnutrición, a la disminución del flujo sanguíneo placentario, al déficit en zinc, deficiencia de vitamina B12, entre otros probables factores.

Mortalidad fetal. Otra consecuencia directa y la más grave del tabaquismo materno es la mortalidad fetal. En efecto, varios estudios epidemiológicos han mostrado que las mujeres que fuman durante el embarazo tienen mayor riesgo de mortalidad perinatal. Esto se relaciona con la cantidad de cigarrillos fumados por día y al tiempo acumulado de consumo de tabaco.

Consecuencias indirectas en el feto

Riesgo de aborto espontáneo. Este riesgo alcanza 20% en mujeres que fuman 20 cigarrillos por día según algunos estudios. Las hemorragias durante el embarazo son más frecuentes en las fumadoras que en las no fumadoras y podrían estar asociadas a placentas mal insertadas, así como a despegamiento placentario.

Bebés prematuros. Algunos estudios efectuados muestran que un 20% de las mujeres que fuman durante el embarazo, podrían dar a luz a bebés prematuros si fuman menos de 20 cigarrillos por día. Este porcentaje podría aumentar a 50% si fuman más de 20 cigarrillos por día.

Conclusión

El uso del tabaco durante el embarazo conlleva consecuencias serias para el feto, lo que justifica políticas activas de disuasión para la mujer gestante. Este hecho debe hacer pensar a la madre que la salud del bebé se constituye en el motivo de mayor peso para dejar de fumar. Es importante que la mujer aproveche esta excelente oportunidad para abandonar definitivamente el cigarro, en beneficio de su propia salud y, por supuesto, de toda su familia.

Con información de Fleishman México

Starmedia