Mercedes GLC, el sustituto del SUV compacto GLK

Mercedes GLC

Mercedes presenta a nivel mundial su nuevo GLC, el crossover compacto de la firma de la estrella que viene a sustituir al exitoso GLK y con el que quiere marcar la pauta en el segmento. ¿Y qué trae de nuevo? Pues un notable avance en materia de tecnología aplicada tanto a nivel de propulsión como a nivel de seguridad y confort. Las mecánicas son mucho más eficientes mientras que el comportamiento es más gratificante, todo envuelto en una imagen más refinada y urbana. El interior, como suele hacer Mercedes, consigue un ambiente de lujo soberbio.

La clásica imagen todoterreno deja paso a un estética más moderna con aspiraciones dinámicas, con líneas precisas, superficies cóncavas y trazos fluidos que rompen con los trazos rectos de la anterior generación y lo asemejan más a sus hermanos mayores ML y GL. Destaca a simple vista una silueta de estilo coupé, más elegante y estilizada, combinada en ciertos casos con una apariencia más off-road o más deportiva según versiones, la AMG o una más campera. Destacan las ópticas más sofisticadas, que pueden estar iluminadas integralmente por LED, las llantas de hasta 20 pulgadas o las estriberas laterales cromadas opcionales. La zaga presenta unos hombros anchos y una horizontalidad intencionada que sugiere más anchura y aplomo.

Esta gran achura repercute en un interior muy amplio para cinco pasajeros que además gozará de una ergonomía y un aspecto de lujo desconocido en el segmento propio de los Mercedes de gama superior. Conjuga sensualidad con deportividad, rematándose con acabados artesanales y de precisión. El protagonismo recae sobre la consola central anchísima y de una pieza con forma ondulada hacia el túnel central, integrando en la zona superior tres salidas metálicas de aireación (a juego con dos laterales iguales) y una pantalla de grandes dimensiones a modo de tablet desde donde se manejan todos los sistemas de información, confort y comportamiento. Debajo, botones también metálicos manejan el resto de funciones y el mando táctil COMAND en la zona inferior corona la espectacular ergonomía. La zona superior del salpicadero realizada en piel dibuja una forma de ola que se extiende hasta los paneles de las puertas y sugiere lujo extremo.

Habitáculo del Mercedes GLC

En busca de la mayor ergonomía y confort la palanca del cambio se integra tras el volante, como es costumbre en la marca, y a través de un volante deportivo de tres radios, grueso y realizado en piel llama la atención el cuadro de mandos con grandes relojes biselados en cromo. El espacio disponible para los pasajeros es muy superior al de su antecesor, especialmente en las plazas traseras, gracias a un mayor tamaño general, que también repercute en el espacio de carga en la cajuela que va hasta los 580 litros, mientras que alcanza los 1.600 litros si se abaten los respaldos.

Los motores nuevos o actualizados que mueven ahora al nuevo GLC son ahora mucho más eficientes, reduciendo en algún caso el consumo y las emisiones hasta en un 19% respecto a su antecesor. De inicio todos los modelos se ofrecen con el nuevo cambio automático 9G-TRONIC y tracción total 4Matic, entre los que aparecen el gasolina GLC 250 de 211 cv y los diésel GLC 220d de 170 cv y el GLC 250d de 204 cv. Además, por primera vez en este segmento, Mercedes ofrece un modelo híbrido enchufable, el GLC 350e 4Matic, que entrega una potencia conjunta de 211 cv + 116 cv del motor eléctrico y logra combinar una gran agilidad de conducción con unos consumos y emisiones extremadamente bajos. Acelera hasta los 100 km/h desde parado en 5,9 segundos y alcanzar los 235 km/h, con unas emisiones declaradas de 60 gr/km de Co2, gracias a una autonomía exclusiva del motor eléctrico de 35 kms.

A estas reducidas cifras de consumos y emisiones contribuye su fluida silueta aerodinámica con un coeficiente de penetración de 0,31 Cx y a un aligeramiento general del conjunto en 80 kilos gracias al aluminio y aceros de alta resistencia.

 

Mercedes presenta a nivel mundial su nuevo GLC, el crossover compacto de la firma de la estrella que viene a sustituir al exitoso GLK y con el que quiere marcar la pauta en el segmento. ¿Y qué trae de nuevo? Pues un notable avance en materia de tecnología aplicada tanto a nivel de propulsión como a nivel de seguridad y confort. Las mecánicas son mucho más eficientes mientras que el comportamiento es más gratificante, todo envuelto en una imagen más refinada y urbana. El interior, como suele hacer Mercedes, consigue un ambiente de lujo soberbio.

La clásica imagen todoterreno deja paso a un estética más moderna con aspiraciones dinámicas, con líneas precisas, superficies cóncavas y trazos fluidos que rompen con los trazos rectos de la anterior generación y lo asemejan más a sus hermanos mayores ML y GL. Destaca a simple vista una silueta de estilo coupé, más elegante y estilizada, combinada en ciertos casos con una apariencia más off-road o más deportiva según versiones, la AMG o una más campera. Destacan las ópticas más sofisticadas, que pueden estar iluminadas integralmente por LED, las llantas de hasta 20 pulgadas o las estriberas laterales cromadas opcionales. La zaga presenta unos hombros anchos y una horizontalidad intencionada que sugiere más anchura y aplomo.

Esta gran achura repercute en un interior muy amplio para cinco pasajeros que además gozará de una ergonomía y un aspecto de lujo desconocido en el segmento propio de los Mercedes de gama superior. Conjuga sensualidad con deportividad, rematándose con acabados artesanales y de precisión. El protagonismo recae sobre la consola central anchísima y de una pieza con forma ondulada hacia el túnel central, integrando en la zona superior tres salidas metálicas de aireación y una pantalla de grandes dimensiones a modo de tablet desde donde se manejan todos los sistemas de información, confort y comportamiento. Debajo, botones también metálicos manejan el resto de funciones y el mando táctil en la zona inferior corona la espectacular ergonomía. La zona superior del salpicadero realizada en piel dibuja una forma de ola que se extiende hasta los paneles de las puertas y sugiere lujo extremo.

En busca de la mayor ergonomía y confort la palanca del cambio se integra tras el volante, como es costumbre en la marca, y a través de un volante deportivo de tres radios, grueso y realizado en piel llama la atención el cuadro de mandos con grandes relojes biselados en cromo. El espacio disponible para los pasajeros es muy superior al de su antecesor, especialmente en las plazas traseras, gracias a un mayor tamaño general, que también repercute en el espacio de carga en la cajuela que va hasta los 580 litros, mientras que alcanza los 1.600 litros si se abaten los respaldos.

Los motores nuevos o actualizados que mueven ahora al nuevo GLC son ahora mucho más eficientes, reduciendo en casos el consumo y las emisiones hasta en un 19% respecto a su antecesor. De inicio todos los modelos se ofrecen con el nuevo cambio automático 9G-TRONIC y tracción total 4Matic, entre los que aparecen el gasolina GLC 250 de 211 cv y los diésel GLC 220d de 170 cv y el GLC 250d de 204 cv. Además, por primera vez en este segmento, Mercedes ofrece un modelo híbrido enchufable, el GLC 350e 4Matic, que entrega una potencia conjunta de 211 cv + 116 cv del motor eléctrico y combina unos consumos y emisiones bajísimos con agilidad y placer de conducción. Logra acelerar hasta los 100 km/h desde parado en 5,9 segundos y alcanzar los 235 km/h, con unas emisiones declaradas de 60 gr/km, gracias a una autonomía exclusiva del motor eléctrico de 35 kms.

A estas reducidas cifras de consumos y emisiones contribuye su fluida silueta aerodinámica con un coeficiente de penetración de 0,31 Cx y a un aligeramiento general del conjunto en 80 kilos gracias al aluminio y aceros de alta resistencia.

Mercedes presenta a nivel mundial su nuevo GLC, el crossover compacto de la firma de la estrella que viene a sustituir al exitoso GLK y con el que quiere marcar la pauta en el segmento. ¿Y qué trae de nuevo? Pues un notable avance en materia de tecnología aplicada tanto a nivel de propulsión como a nivel de seguridad y confort. Las mecánicas son mucho más eficientes mientras que el comportamiento es más gratificante, todo envuelto en una imagen más refinada y urbana. El interior, como suele hacer Mercedes, consigue un ambiente de lujo soberbio.

La clásica imagen todoterreno deja paso a un estética más moderna con aspiraciones dinámicas, con líneas precisas, superficies cóncavas y trazos fluidos que rompen con los trazos rectos de la anterior generación y lo asemejan más a sus hermanos mayores ML y GL. Destaca a simple vista una silueta de estilo coupé, más elegante y estilizada, combinada en ciertos casos con una apariencia más off-road o más deportiva según versiones, la AMG o una más campera. Destacan las ópticas más sofisticadas, que pueden estar iluminadas integralmente por LED, las llantas de hasta 20 pulgadas o las estriberas laterales cromadas opcionales. La zaga presenta unos hombros anchos y una horizontalidad intencionada que sugiere más anchura y aplomo.

Esta gran achura repercute en un interior muy amplio para cinco pasajeros que además gozará de una ergonomía y un aspecto de lujo desconocido en el segmento propio de los Mercedes de gama superior. Conjuga sensualidad con deportividad, rematándose con acabados artesanales y de precisión. El protagonismo recae sobre la consola central anchísima y de una pieza con forma ondulada hacia el túnel central, integrando en la zona superior tres salidas metálicas de aireación y una pantalla de grandes dimensiones a modo de tablet desde donde se manejan todos los sistemas de información, confort y comportamiento. Debajo, botones también metálicos  manejan el resto de funciones y el mando táctil en la zona inferior corona la espectacular ergonomía. La zona superior del salpicadero realizada en piel dibuja una forma de ola que se extiende hasta los paneles de las puertas y sugiere lujo extremo.

En busca de la mayor ergonomía y confort la palanca del cambio se integra tras el volante, como es costumbre en la marca, y a través de un volante deportivo de tres radios, grueso y realizado en piel llama la atención el cuadro de mandos con grandes relojes biselados en cromo. El espacio disponible para los pasajeros es muy superior al de su antecesor, especialmente en las plazas traseras, gracias a un mayor tamaño general, que también repercute en el espacio de carga en la cajuela que va hasta los 580 litros, mientras que alcanza los 1.600 litros si se abaten los respaldos.

Los motores nuevos o actualizados que mueven ahora al nuevo GLC son ahora mucho más eficientes, reduciendo en casos el consumo y las emisiones hasta en un 19% respecto a su antecesor. De inicio todos los modelos se ofrecen con el nuevo cambio automático 9G-TRONIC y tracción total 4Matic, entre los que aparecen el gasolina GLC 250 de 211 cv y los diésel GLC 220d de 170 cv y el GLC 250d de 204 cv. Además, por primera vez en este segmento, Mercedes ofrece un modelo híbrido enchufable, el GLC 350e 4Matic, que entrega una potencia conjunta de 211 cv + 116 cv del motor eléctrico y combina unos consumos y emisiones bajísimos con agilidad y placer de conducción. Logra acelerar hasta los 100 km/h desde parado en 5,9 segundos y alcanzar los 235 km/h, con unas emisiones declaradas de 60 gr/km, gracias a una autonomía exclusiva del motor eléctrico de 35 kms.

A estas reducidas cifras de consumos y emisiones contribuye su fluida silueta aerodinámica con un coeficiente de penetración de 0,31 Cx y a un aligeramiento general del conjunto en 80 kilos gracias al aluminio y aceros de alta resistencia.