Los antepasados de la masturbación femenina

Aunque sigue siendo un tema tabú y no es aceptada, hoy por hoy es más común escuchar sobre la masturbación femenina.

La autoestimulación sexual, más conocida como masturbación, solía atribuírsele sólo a los hombres. Sin embargo, hay muchas mujeres que lo hacen y debido a que es un tema tabú, muchas lo niegan o la silencian.

Durante siglos, la masturbación fue confinada a lo pecaminoso y fue condenada por la Iglesia como un acto ‘contra natura’ porque no conducía a la procreación. Incluso se le atribuyeron más de 200 enfermedades y padecimientos a la masturbación. Según las creencias de ese tiempo, la masturbación provocaba idiotez, ceguera, debilidad mental y muscular, trastornos intestinales, dolores de cabeza, caída de pelo, acné y en casos extremos, la muerte.

Este placer en solitario era calificado en los siglos XVIII y XIX como un mal reincidente, un acto morboso y un vicio nocturno. Se llegó al punto de inventar aparatos para quienes fueran atrapados “in fraganti” y se les obligaba a dormir con camisas de fuerza.

En el caso de las mujeres que se masturbaban, la historia es diferente ya que se les sometía a una cirugía para extirpar el clítoris. Todo, porque según los médicos de entonces, servía también para aliviar la epilepsia y otras afectaciones nerviosas (como la histeria). Esta cirugía que evitaba la masturbación femenina era comúnmente aceptada.

En la actualidad, algunos países africanos y asiáticos siguen pensando que el sexo, en el caso de las mujeres, debe ser reproductivo y no placentero y condenan a las mujeres que practican la masturbación. Otros países en donde la masturbación femenina es más común, son criticados puesto que es un acto “aberrante”.